viernes, 31 de octubre de 2008

"APRENDER A APRENDER"


“Un sabio decía que lo más sabio es encontrar el punto medio, es decir, no irse a los extremos. Sólo que no nos dijo cuál era el punto medio; tal vez su sabiduría consistía en que nosotros hallemos el nuestro por cuenta propia”
- Salama-

Resulta muy trillado el título de este texto, sin embargo no está para nada agotado este asunto. Sabemos que los estudiosos del tema, describen tantos tipos, modelos y formas de aprender como personas que lo investigan; podemos encontrar modelos muy parecidos salvo alguna variante mínima, lo que sí cambian son los nombres de los autores; por lo tanto aquí mencionaré los enfoques del aprendizaje más significativas en el entorno educativo-pedagógico, para poder comparar, describir y analizar brevemente las que mas nos interesan en este trabajo: aprendizaje significativo y aprendizaje instrumental

Primero intentaré definir lo que es aprendizaje; según el diccionario de la Real Academia Española[1], lo define como acción y efecto de aprender algún arte, oficio u otra cosa; definición por lo más pleonasmera y poco reveladora; en el ámbito psicológico, no hay definición exacta, pero a guisa general, hay quien explica el aprendizaje como la adquisición por la práctica de una conducta duradera; pero de igual manera, le faltan elementos para comprender lo que es el aprendizaje. De acuerdo con Warren[2] el aprendizaje es un cambio permanente de la conducta de la persona como resultado de la experiencia. Se refiere al cambio en la conducta o al potencial de la conducta de un sujeto en una situación dada, como producto de sus repetidas experiencias en dicha situación. Este cambio conductual no puede explicarse en base a las tendencias de respuesta innatas del individuo, su maduración, o estados temporales (como la fatiga, la intoxicación alcohólica, los impulsos, etc.); pero en fin, hay tantas definiciones de aprendizaje dentro de la psicología como teorías y corrientes existen.

Las definiciones aportadas por el campo psicológico acerca del aprendizaje, también son muy similares entre sí, aunque no idénticas. De acuerdo con Zepeda[3], cuando señala que varios autores definen y comparten ciertos rasgos en común en torno al aprendizaje:

1) Es un proceso por el cual alguien, por su propia actividad práctica, llega a modificar su conducta
2) Es el surgimiento de cualquier cambio relativamente permanente en la conducta, como resultado de la práctica o la experiencia
3) Es el resultado de adquirir respuestas a partir de una práctica especial
4) Es la actividad mental por medio de la cual el conocimiento y la habilidad, los hábitos, actitudes e ideales son adquiridos, retenidos y utilizados, originando progresiva adaptación y modificaciones de la conducta


Entre los enfoques mas representativos están:

Condicionamiento clásico: Pavlov considera que cualquier reacción del organismo ante el mundo exterior es un reflejo; el aprendizaje se da de manera automática de forma innata, no intervienen factores hereditarios, ni voluntarios. El organismo reaccionará ante estímulos de su entorno; la interacción entre individuo y su medio producirá conductas mediante reflejos incondicionados o aprendidos.

Asociacionismo: Thorndike experimentas con diversos animales; éstas le permitieron afirmar que el aprendizaje se logra a través de ensayo y error; es decir, que aprendemos cuando conseguimos una recompensa contingente con la conducta.

Procesamiento humano: Propuesta de Gagné[4], donde el individuo es considerado como una máquina, y la forma de procesar datos es similar al modelo computacional; supone que las conductas de las personas tienen su origen en un proceso interno, por lo tanto procesan la información; se puede orientar el aprendizaje hacia metas específicas y por lo tanto planificarlo e incluso adquirir aptitudes

Conductista: Watson retoma el principio pavloviano de los reflejos condicionados; pero Watson sostiene que los aprendizajes son en realidad reflejos condicionados que se encadenan hasta llegar a conductas realmente complejas; es decir, que el individuo no es ajeno a su aprendizaje y conductas realizadas. Lo mueven factores tales como actividad mental, motivaciones y conceptos, que son producto del mismo mecanismo. Cabe destacar que Watson es el primero que define a la psicología como “ciencia de la conducta”

Neoconductismo: En esta teoría el aprendizaje se refiere a que es un cambio relativamente permanente de la conducta que se logra mediante la práctica y en una interacción recíproca de los individuos y su ambiente; según Skinner, está formado por tres elementos: estímulo, respuesta y estímulo. También es conocido como aprendizaje instrumental, ya que es “una forma de aprendizaje en la que la consecuencia (el estímulo reforzador) es contingente a la respuesta que previamente ha emitido el sujeto. Se le llamó en principio "operante" porque el organismo opera sobre el medio para recibir una consecuencia”.[5]

Conductismo propositivo: Tolman entremezcla conductismo con Gestalt; trabaja especialmente con animales y cómo es que alcanzan aprendizajes. Se le atribuye la ley fundamental de adquisición del aprendizaje significativo, donde se afirma que durante el aprendizaje, “los individuos tienden a aprender relaciones significativas entre ciertas claves del ambiente y sus expectativas, lo que les permite construir un patrón de significados, mismo que se integra en un mapa cognitivo” (Zepeda, 2003)
Cognoscitivismo: Basado en la Gestalt, Lewin considera al aprendizaje como la capacidad de producir diferentes cambios en la conducta (cambios en la estructura cognoscitiva), donde tiene que ver la motivación, la ideología inmersa al grupo al que se pertenece, la voluntad, y hasta la destreza muscular. Sustenta que los tres componentes básicos para el aprendizaje son: el espacio (factores que influyen directamente en el individuo); la topología (posición del individuo ante sus circunstancias: objetivos y obstáculos); el vector (fuerza del individuo para acercarse o alejarse de las matas trazadas). Con algunas diferencias con Lewin, Ausubel desarrolla notables aportes a lo que se refiere al aprendizaje significativo; un poco mas adelante retomaré el tema.


Formas de aprender.

Parece obvio hablar de las formas de cómo aprende el individuo, inclusive a otros les resultará hasta ocioso; es un aspecto tan cotidiano que ya lo damos por sentado, me parece que no está de más especificar lo anterior. Muchos psicólogos han invertido innumerables espacios (tiempo, libros, investigaciones, etc.) para definir y explicar las formas de aprender. Han señalado y afirmado (Pavlov, Thorndike, Watson, Hull, Tolman, Ausubel, Skinner; entre otros), que un individuo promedio, puede aprender cualquier cosa, siempre y cuando cuente con ciertas circunstancias, tales como desarrollo medio de sus capacidades mentales y estrategias convenientes: ambiente, motivación, etc. De acuerdo con Zepeda (2003), las formas principales de aprender son:

· Aprender por repetición
· Aprender mediante la asociación temporal y espacial de diferentes materiales
· Aprender mediante ensayo y error
· Aprender mediante el establecimiento de reflejos condicionados (condicionamiento clásico)
· Aprender mediante el reforzamiento de conductas (condicionamiento operante)
· Aprender por descubrimiento
· Aprender por preferencia sensorial
· Aprender significativamente


Ahora retomamos los dos modelos de nuestro interés en este trabajo:
- Aprendizaje significativo
- Aprendizaje instrumental

Empezaré por analizar el segundo.

Aprendizaje instrumental. Basado en los estudios de Pavlov, Watson y Thorndike, Skinner inicia sus estudios sobre la conducta refleja; para él, el aprendizaje radica en los reflejos condicionados, así como en los condicionados. Su mayor aporte a la psicología es el estudio de la conducta operante, hoy conocida como condicionamiento instrumental. Skinner distingue entre el condicionamiento clásico y el condicionamiento operante. El aprendizaje deja de ser una consecuencia de factores intangibles, para convertirse, en una conducta modificada como resultado del control de variables directamente manipulables[6]

En esta teoría, después de cada actividad el individuo deberá recibir el correspondiente refuerzo que lo motive a seguir adelante. Por ejemplo, dentro del aula, cualquier esfuerzo realizado por el alumno debe traer consigo una recompensa. Esto significa que después de cada actividad que el alumno realiza, después de que se discutió y contrastó un tema, después de que se logro el objetivo planteado, el maestro deberá dar el reforzamiento correspondiente, para que el alumno continúe trabajando y superándose. Este refuerzo puede ser una felicitación, puntos en su calificación, etc.

Skinner usa en su teoría del aprendizaje los términos de reforzador (objetos o acontecimientos que satisfacen ciertas necesidades biológicas); extinción (proceso que consiste en suprimir el refuerzo hasta que la conducta vuelva a niveles inferiores); castigo (estímulo desagradable o aversión); moldeamiento (proceso mediante el cual, se logra producir una respuesta deseada por medio de reforzadores)

Por lo tanto al haber interacción del organismo con su ambiente, el organismo manifiesta conductas que no tienen como origen un estímulo condicionado, sino que más bien, son generadas por la actividad propia del individuo. Las conductas inciden en el entorno y dan por resultado una consecuencia; cuando un estímulo reforzador se asocia a una respuesta, provoca que esta última se aprenda.

Así podemos observar que este tipo de aprendizaje ha imperado y lo seguirá haciendo en el entorno educativo; es una herramienta altamente efectiva y tiene resultados muy evidentes; sin embargo el problema es cuando la educación no está en manos de verdaderos educadores, y que en realidad son carceleros disfrazados de educadores. Esto es un peligro latente en nuestro medio educativo, y los resultados han sido tan atroces que podemos ver de manera general como muchas personas han sido “educadas” a dar las respuestas esperadas por el profesor, y no solo se queda allí; da respuestas deseadas a los padres, autoridades y a todo su medio circunvecino; se le ha cuartado la libertad de aprender pensando, razonando; el sentir fisiológico se ha adentrado en la persona a tal grado que las respuestas deseadas las seguirá dando durante toda su vida, y pocos, muy pocos alcanzaran niveles originados racionalmente y que pesen mas que los que son sujetos por las normas sociales y convencionales*[7]. Solo queda un cuestionamiento difícil de contestar… ¿es el aprendizaje instrumental la herramienta más adecuada para formar generaciones de estudiantes aptos, conscientes y libres para tomar decisiones razonadas y analíticas?


Aprendizaje significativo. Dos autores han destacado entorno al aprendizaje dentro del aula. Uno es Bruner y otro es Ausubel; de forma general, ellos han resaltado que la educación a través del proceso enseñanza-aprendizaje, desarrolla una serie de habilidades intelectuales, como estrategias para conducirse de manera eficiente ante cualquier situación de aprendizaje, así como la posibilidad de aplicar los conocimientos adquiridos frente a situaciones nuevas

En el proceso de aprender, señala Tolman[8] que además de intervenir estímulos y respuestas, intervienen por lo menos otros tres elementos: el aprendizaje de relaciones espaciales, el aprendizaje latente y la expectativa sobre la recompensa. Estos factores permitirán en el individuo, elaborar mapas cognitivas que servirán como soporte al aprendizaje de nuevos conocimientos. Lo anterior podemos llamarlo “aprender a aprender”

Para Ausubel, en el aprendizaje significativo se pueden identificar tres tipos: el aprendizaje de representaciones, el aprendizaje de proposiciones y el aprendizaje de conceptos. Se aprenden representaciones cuando nos referimos a símbolos o palabras unitarias, tales como escribir, procesar, discriminar, etc., ya que aprendemos lo que ellas representan. Al referirse a las proposiciones, se refiere a que nos enfrentamos a frase u oraciones completas, mismas que tenemos que aprender, no sólo en lo que cada uno de los elementos que las componen significan, sino también en lo que se refiere al significado de la proposición como un todo; es decir que aprendemos representaciones equivalentes al significado de cada palabra, pero también al significado de toda la proposición, es la integración de muchas palabras con un significado diferente a la mera suma de significados de cada representación. Por último, el aprendizaje de conceptos, se basa en los anteriores, sobretodo en el de representaciones, conlleva la adquisición de representaciones enmarcadas en diferentes contextos, lo que permite que la simple representación se depure hasta la identificación y dominio del concepto mismo.

Así que para el aprendizaje significativo, el alumno es el que pone el énfasis en su aprendizaje, Ausubel considera que el aprendizaje es significativo cuando éste es sustancial e intencionado, relacionado con la estructura cognoscitiva del individuo, es decir, con el cúmulo de experiencias que el alumno tiene en su vida

Esta propuesta, considera al alumno como un sujeto activo, procesador de información, que posee una serie de esquemas mentales, planes y estrategias para solucionar problemas, habilidades que deben ser desarrolladas. Se parte del principio de que el alumno tiene conocimientos previos y expereincias con base a los cuales, el docente programa nuevas experiencias de aprendizaje por descubrimiento que van enriqueciendo sus vivencias, para aprender a aprender, aprender a pensar y aprender a hacer
El docente centra su atención en diseñar y organizar múltiples experiencias didácticas para lograr que sean significativas y le permitan al alumno, resolver problemas cotidianos

Desde la perspectiva ausbeliana, el docente debe de estar muy interesado en promover en sus alumnos, a través de las lecciones, de las experiencias de aprendizaje, tengan un arreglo lógico de ideas, que le permitan tener claridad en la expresión.

Por lo tanto, el aprendizaje significativo, conceptualiza al aprendizaje como la incorporación del conocimiento en la estructura cognoscitiva que tiene la relación con las experiencias previas, a través del descubrimiento, en este sentido, este tipo de aprendizaje, está asociado con niveles superiores de comprensión de la información y es más resistente al olvido. Lo anterior tiene su lógica, en el ámbito psicológico, una premisa dice que aquello que es aprendido con el cuerpo, jamás se olvidará.

Para concluir con dicho trabajo, solo queda enfatizar ciertos aspectos:

- Existen varios métodos para facilitar el aprendizaje, y gracias a varios investigadores como Watson, Piaget, Skinner, Vigotsky, Ausubel, entre otros; se han facilitado las tareas del docente (y de cualquier persona encargada de la educación), pero hay que tener en cuenta que la más importante es aquella que pueda adaptarse y aplicarse de acuerdo a las circunstancias que operan en un marco referencial

- Aprender es una actividad mental por medio de la cual el conocimiento y la habilidad, los hábitos, actitudes e ideas son adquiridos, retenidos y utilizados, originando progresivamente una adaptación y modificaciones de la conducta; por lo tanto se tiene enérgicamente hacer uso de cualquier modificación conductual en beneficio de la propia persona y no como comúnmente pasa que está en detrimento de ella misma, sirviendo a condiciones políticas, sociales, etc.

- Una de las formas de aprender mas eficientes son aquellas donde se fomenta la repetición; aquellas donde se castiga por no llegar al resultado esperado. Cabe señalar y cuestionar desde lo más profundo del ente humano, por muy eficaces que sean estas técnicas ¿es su uso correcto dese el punto de vista ético, social y moral?

- Y, por último; para que realmente un aprendizaje conlleve análisis y cualquier proceso cognoscitivo, debe estar inmerso y compuesto por factores de interés tanto para el docente como para el alumno; deben generarse motivaciones precisas que generen y despiertes el interés por aprender, lo que se enseña, debe ser innovador; y, podremos llamar como un proceso de aprender a aprender, cuando el individuo pueda verter opiniones, argumentos y posturas razonadas, auténticas y genuinas.








REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

- http://albertoenriquegomezizquierdo.blogspot.com/ (2008) “El maestro: sus valores en el aula y en su vida cotidiana”
- Bruno, F. (1997) “Diccionario de términos psicológicos fundamentales”. Paidós: Barcelona
- De la Mora, J. (1998) “Psicología del aprendizaje”. Progreso: México
- “Diccionario de la real academia española”. (2008)Vigésima tercera edición. Versión en línea
- Gagné, R. (1970). “Las condiciones del aprendizaje”. Aguilar. Madrid
- Joyce, B. y Well, M. (1985) “Modelos de enseñanza”. Anaya: Madrid
- Palacios, J. (1999) “La cuestión escolar: críticas y alternativas”. Fontamara: Méx.
- Pozo, J. (1996) “Aprendices y maestros”. Alianza: Madrid
- Skinner, B. F. (s/a) “Ciencia y conducta humana. Fontanella. Buenos Aires
- Tolman, E. (s/r) “Elementos básicos de la psicología”
- Warren, H. (2000) “Diccionario de psicología”. F. C. E.: Méx.
- http://es.wikipedia.org/wiki/Condicionamiento_instrumental
- Zepeda, F. (2003) “Introducción a la psicología”. Pearson: Méx.
[1]Diccionario de la real academia española, 2008
[2] Warren, 2002
[3] Zepeda, 2003
[4] Gagné, 1970
[5] Wikipedia, 2008
[6] Skinner, s/a
[7] Estadio post- convencional; propuesto por Lawrence Kohlberg en su teoría del desarrollo moral
[8] Tolman, s/r

miércoles, 22 de octubre de 2008

De la escuela tradicional a la escuela nueva


El maestro siempre contaba una parábola al finalizar su clase,
Pero los alumnos no siempre entendían su sentido…
- Maestro- le cuestiono uno de ellos. –Tú nos cuentas cuentos,
pero, nunca nos explicas su significado…
- Pido perdón por ello- se disculpó el maestro.
Permíteme que en señal de reparación te convide un rico durazno.
- Gracias maestro- respondió halagado el discípulo.
- Quisiera, para agasajarte, pelarte tu durazno yo mismo.
- ¿Me permites?
- Sí. Muchas gracias –dijo el alumno-
- ¿Te gustaría que, ya que tengo en mi mano un cuchillo,
te lo corte en trozos para que te sea más cómodo?
- Me encantaría,… pero no quisiera abusar de tu amabilidad maestro…
- No es un abuso si yo te lo ofrezco. Solo deseo complacerte…
Permíteme también que te lo mastique antes de dártelo…
- No maestro… ¡No me gustaría que hicieras eso! –se quejo
Sorprendido el discípulo-
El maestro hizo una pausa y le contesto:
- Si yo les explicara el sentido de cada cuento, sería como
darles de comer una fruta ya masticada
- Texto budista-

De la escuela tradicional.
En el siglo XVII los colegios manejados por jesuitas generalmente, eran internados que buscaban en el aislamiento cotidiano la separación de las apetencias y deseos naturales. En este encierro, se le ofrecía a la juventud una vida metódica en su interior, lejos de las perturbaciones, problemas y caos propios de la época y de la edad. El objetivo de dichos internados era el de implantar un universo pedagógico, caracterizado por dos rasgos esenciales:
a) separación del mundo y,
b) en el interior de los internados un espacio reservado, vigilado permanentemente y una formación ininterrumpida por del alumno.

El maestro, es una figura altamente poderosa, su palabra es ley. Podemos afirmar que en ésta época el maestro es aun semidiós “es la base y condición del éxito de la educación; a él le corresponde organizar el conocimiento, aislar y elaborar la materia que ha de ser aprendida, en una palabra, trazar el camino y llevar por él a sus alumnos” (Palacios, s/a). Sus métodos son retóricos, basados en la repetición, la memorización e imitación; la disciplina entendida y aplicada en forma de castigo, estoicamente metódica en un orden total.

No hace falta insistir mucho sobre el papel que el maestro cumple en estos internados: él es quien organiza no solo las actividades propias de la relación docente-dicente; también es la autoridad para organizar la vida de sus discípulos; es quien vela por el cumplimiento de las reglas y formas, es quien resuelve los problemas que se plantean; es quien da la última palabra.

El maestro es el modelo y el guía: a él se debe imitar y obedecer, los alumnos deben acostumbrarse a hacer más la voluntad de otras personas que la suya propia, a obedecer con prontitud a sus superiores, deben acostumbrarse , en definitiva, a someterse por entero a su maestro. (Palacios, s/a)
En palabras de Snyders, el fundamento de la educación tradicional es la ambición de conducir al alumno al contacto con las mayores realizaciones de la humanidad: obras maestras de la literatura y el arte, razonamientos y demostraciones planamente elaboradas, adquisiciones científicas logradas por los métodos más seguros. La noción de modelo es fundamental en la pedagogía tradicional.

El alumno de la escuela tradicional debe someterse a estos modelos, imitarlos, sujetarse a ellos; decía Alain “que el único método para inventar era imitar y ese es el papel del alumno: imitar los modelos propuestos, apoyarse constantemente en ellos”.

Por lo tanto el alumno característico de la escuela tradicional es un ser pasivo (sobretodo en el aspecto físico, no tanto en el intelectual), receptor, obligado a seguir la voluntad del maestro, dentro del internado nula capacidad reflexiva, pero sobretodo poca capacidad creadora

Según Ratichius, los alumnos deben acostumbrarse a hacer la voluntad de otras personas, dejando a un lado la propia. Por lo tanto, el objetivo que persigue la escuela tradicional es el de ordenar, ajustar y regular la inteligencia de los alumnos y ayudarlos a disponer de sus posibilidades.

La escuela tradicional significa por encima de todo, método y orden. La tarea del maestro es la base y condición del éxito de la educación; a él le corresponde organizar el conocimiento, aislar y elaborar la materia que ha de ser aprendida, en una palabra, trazar el camino y llevar por él a sus alumnos.

De la escuela nueva.
Ante el marasmo de la escuela tradicional, la poca inventiva y el instruir a seres poco humanizados, trastocados por la actitud especulativa tanto del idealismo (condición de los sistemas filosóficos que consideran la idea como principio del ser y del conocer), como del positivismo (tendencia a valorar preferentemente los aspectos materiales de la realidad); pero sobretodo como reacción a la escuela tradicional, surge la llamada escuela nueva.

La escuela nueva, se basa en la psicología del desarrollo la cual comprende el estudio de los factores que conforman la conducta humana, desde el período prenatal hasta la etapa de la vida adulta. El psicólogo del desarrollo puede enfocar su atención en un aspecto específico de problemas, como los que se refieren al desarrollo del pensamiento o a la percepción o puede enfocar su atención en un período específico de la vida, como la niñez o la adolescencia. De esta manera, la psicología de los niños o de los adolescentes forman parte de la rama general de la psicología del desarrollo.

La psicología evolutiva o psicología del desarrollo estudia los cambios físicos, psíquicos y la evolución que se dan en el ser humano a lo largo del tiempo en el curso vital del individuo. (Papalia, 2004)


Cuando decimos estudio queremos indicar que el psicólogo evolutivo describe, analiza, explica, predice, interviene y evalúa.
Al hablar de cambios nos referimos tanto a cualitativos como cuantitativos y a observables como no observables.
Por otra parte cuando en la definición decimos a lo largo del tiempo, ese tiempo en evolutiva se asume desde una perspectiva dialéctica, ya que no es lo mismo el tiempo entre 0-1 años que entre 31-32 años.

Un concepto fundamental de la psicología del desarrollo es que los procesos de crecimiento son madurativos. El término maduración se refiere a los procesos de crecimiento físico que de manera importante influyen para dar lugar a un desarrollo de conducta ordenada, o sujeta a un tipo conocido. Cuando vemos que cierta conducta aparece en todos los miembros de una cierta especie, aproximadamente en una misma época, sin que haya mediado un entrenamiento especial, podemos decir que es el resultado de la maduración más que del aprendizaje.

En el momento del nacimiento el niño no despliega gran parte de la conducta que se ve en los niños de mayor edad y en los adultos. Los niños recién nacidos no pueden hablar, gatear, sentarse, caminar o ejercer control sobre las funciones intestinales o de la vejiga. ¿Cuáles son los factores que ocasionan el desarrollo o la aparición de esta conducta? Hay tres posibilidades: La conducta puede ser el resultado del crecimiento físico o la maduración, el aprendizaje o una combinación de estos últimos factores.

Muchas veces, puede parecer que el aprendizaje desempeña el papel de mayor importancia en el desarrollo de las conductas, puesto que la mayoría de los padres de nuestra cultura proporcionan entrenamiento, oportunidad para la práctica y considerable aliento. De los estudios realizados con respecto al desarrollo de la conducta, sin embargo, se desprende que si bien el aprendizaje interviene en todos los casos, la maduración es por lo menos una variable de igual importancia y, en algunos casos, de importancia primordial.

El desarrollo o crecimiento físico es regulado desde el interior del organismo y se presenta de manera ordenada y sujeto a normas dentro de amplias variaciones de las condiciones del medio ambiente. A medida que el organismo crece, aparece la conducta que depende claramente del desarrollo de las estructuras físicas.

Retomando las características esenciales de la escuela nueva, podemos mencionar que basándose en la psicología del desarrollo, los alumnos son preparados para pensar, para tomar una actitud activa (a diferencia de la pasiva de la escuela tradicional), son reflexivos no solamente fuera del aula, sino primordialmente adentro: son educados en un ámbito humanista.

La escuela nueva prepara a los alumnos en su ente espiritual, tiene la confianza para triunfar el espíritu sobre la materia; también fomenta y lleva a efecto una traslación del eje educativo del adulto al niño y de lo social a lo individual.

El maestro es un guía, es un acompañante en la educación del alumno; dejando el papel del todo lo sabe, del personaje inquisitivo y arbitrario del modelo tradicional, por el mediador y modelo enteramente humanista de la escuela nueva.

Para concluir, cabe señalar que todos los modelos educativos tienen sus pros y sus contras; pero lo que no podemos permitir, es que ninguna vuelva a alejarse ni disociarse de la realidad, que hay que tratar (por lo menos tratar) que la educación y la moral, no estén más al servicio de las conveniencias del Estado; de acuerdo con Comenio de que la escuela de calidad debe estar al alcance de todos; que debe ser basada en valores para fomentar la formación de personas consientes y capaces de transformar su realidad, basadas en su análisis reflexivo, creador y crítico.

La escuela no debe ser un juguete institucional, ni mucho menos improvisado, debe ser un artefacto bien planeado donde surjan y se fomenten no solo ciudadanos valiosos, sino lo más importante: verdaderos seres humanos.

Referencias:
- Palacios, J. (s/a) “La cuestión escolar: críticas y alternativas”. Coyoacan: Mex.
- Diccionario de la real academia española. (2008)Vigésima tercera edición. Versión en línea
- albertoenriquegomezizquierdo.blogspot.com. (2008) “el maestro: sus valores en el aula y en su vida cotidiana”
- Papalia, E. (2004) “Psicología del desarrollo”. MacGraw-Hill: Méx.

domingo, 28 de septiembre de 2008

¿Quiénes son los elegidos en la educación?


"Para turistas y gente curiosa, es un sitio exótico para visitarEs solo un lugar económico, pero inadecuado para habitarLes ofrecen latinoamérica, el carnaval de río y las ruinas aztecasGente sucia bailando en las calles, dispuesta a venderse por alguna usa dolarsNadie en el resto del planeta toma en serioA este inmenso pueblo lleno de tristezaSe sonríen cuando ven que tienen veintitantas banderitasCada cual más orgullosa que su soberanía¡que tontería! dividir es debilitarLas potencias son los protectores que pruebas sus armas en nuestras guerrillasYa sean rojos o rayados a la hora del final no hay diferenciaInvitan a nuestros líderes a vender su alma al diablo verdeInventan bonitas siglas para que se sientan un poco más importantesY el inocente pueblo de latinoaméricaLlorará si muere ronald reagan o la reinaY le sigue paso a paso la vida a carolinaComo si esa gente sufriera del subdesarrollo¡estamos en un hoyo! parece que en realidadLatinoamérica es un pueblo al sur de estados unidosLatinoamérica es un pueblo al sur de estados unidosPara que se sientan en familia copiamos sus barrios y su estilo de vidaWe try to talk in the jet-set lengua para que no nos crean incivilizadosCuando visitamos sus ciudades nos fichan y tratan como a delincuentesRusos ingleses gringos franceses se ríen de nuestros novelescos directoresSomos un pueblito tan simpáticoQue todos nos ayudan si se trata de un conflicto armadoPero es misma cantidad de oro la podrían darPara encontrar la solución definitiva al hambreLatinoamérica es grandeDebe aprender a decidirLatinoamérica es un pueblo al sur de estados unidosLatinoamérica es un pueblo al sur de estados unidos"
- LOS PRISIONEROS -

“Cuando se les pregunta a los estudiantes (europeos) de sociología si prefieren consagrarse al estudio de su propia sociedad, a la de los países del Tercer Mundo o a la etnología, se percibe que la elección de temas y terrenos “exóticos” se vuelve más frecuente a medida que se eleva el origen social. Del mismo modo, si los estudiantes más favorecidos se inclinan con más entusiasmo a las ideas de moda (por ejemplo viendo en el estudio de las “mitologías” el objeto por excelencia de la sociología), ¿no es porque la experiencia protegida que han conocido hasta allí los predispone a aspiraciones que obedezcan al principio del placer y que el exotismo intelectual y la buena voluntad formal representan el medio simbólico, es decir ostentatorio y sin consecuencias, de liquidar una experiencia burguesa por medio de su expresión?...” (Bourdieu y Passeron)[1]

No cabe duda que en lo tratante a la educación, siempre está en las manos de los poderosos; entendiendo por poderosos a aquellos que se sirven de la educación sistematizada por el simple hecho de nacer bajo circunstancias favorables tanto en lo social como en las económicas; siendo las sociales preponderantes para designar (u obstaculizar –según convenga-) quienes son los aptos a ejercer ciertos puestos mediante una preselección y filtro legalizado llamado escuela; es decir, que es evidente que en todos los niveles de educación formal, se encuentra una palpable desigualdad en todos los ámbitos. Desigualdad que se acentúa aún más conforme se alcanza niveles superiores.

En el documento citado anteriormente, señalan los autores que en la medida que la persona que proviene de una familia acomodada tiene mayor posibilidad de entrar a la universidad y hacer estudios preferenciales que aquellos alumnos que su estatus social y económico van disminuyendo; cabe señalar que esta jerarquía tiene otro factor importante: el sexo. Describiendo en orden jerárquico de la siguiente manera:
1. Profesiones liberales y niveles altos
2. Niveles medios
3. Dueños de industria o comercio
4. Empleados
5. Obreros
6. Personal de servicio
7. Agricultores
8. Asalariados rurales

Retomando el tema de género, señalan un punto muy interesante; aún las mujeres de clase acomodada que ingresan a la universidad, están relegadas a dos facultades: letras y ciencias. La respuesta no es difícil de inferir, dicho relegamiento tiene su origen en patrones culturales nefastamente machistas donde se sigue considerando a la mujer menos aptas para estudiar y ejercer carreras tales como medicina, derecho, etc. Dándole ese lugar privilegiado a los hombres.

Otro punto importante, es la forma en que las carreras son adecuadas a los diversos estatus sociales. Teniendo personas provenientes de altas esferas y que realmente no necesitan de una carrera para mejorar su estado económico, pero si son cursadas para mejorar el nivel social, ya que este tipo de personas son “obligadas” socialmente hablando a realizar estudios superiores; entonces se sirven de las facultades y disciplinas tales como sociología, psicología, lenguas, etc., para cumplir con su rol social; en palabras de Bourdieu y Passeron: este tipo de carreras, son el refugio para los estudiantes de las clases más educadas. Mientras que son un hobbie para estas personas, para las clases media y baja son la puerta esperanzadora para mejorar su calidad de vida, cosa que por lo general resulta falsa.

En otro orden de ideas, el fenómeno de la deserción es provocado por factores económicos, pero sobretodo sociales “la paradoja quiere que los más desfavorecidos culturalmente sufran más su desventaja allí mismo donde son relegados como consecuencia de sus desventajas” (Óp. Cit.); esto quiere decir que la cultura (y la culturización de alta calidad) está mas cerca de las personas con mayores recursos. Es innegable que la falta de recursos económicos hoy en día no es un factor que eleve la ignorancia, pero si se puede afirmar que con todo el aparato sistematizado (llámese escuela, medios de comunicación, etc.) día con día se fomenta la apatía y la cultura es vista a veces como un acto en contra del bien común; como meros actos de gente que no cabe en un marco tecnológico y desarrollado. Suele pensarse como sinónimo de cultura, aburrimiento deleznable y poco útil en un mundo tan acelerado y pragmático.

Para concluir con el presente escrito, y totalmente de acuerdo con Bourdieu y Passeron, las condiciones de vida actual giran y tiene su origen en dos factores preponderantes: los sociales y los económicos. Y que afectan en todos los niveles y factores de vida, siendo los más trastocados e influenciados los más bajos. Y que son precisamente los sectores mejor acomodados los que determinaran el tipo de obstáculos pertinentes, así como qué valores son los que “favorecen” el cambio y evolución social; convenientemente a su servicio y que disponen de escuelas, medios y todo el ente enajenante disfrazada de cultura

“Un sabio decía que lo más sabio es encontrar el punto medio, es decir, no irse a los extremos. Sólo que no nos dijo cual era el punto medio; tal vez su sabiduría consistía en que nosotros hallemos el nuestro por cuenta propia” –Salama-
[1] Bourdieu, P. y Passeron, J. (s/r) “La elección de los elegidos”

viernes, 4 de julio de 2008

“El uso de la tecnología por docentes a través del tiempo”




“No es que no intentemos muchas cosas porque son difíciles, sino que son difíciles porque no las intentamos” -Séneca-

El maestro en su diaria convivencia con sus alumnos, tiene la oportunidad de guiar, conocer y evaluar la potencialidad y la sensibilidad de todas las personas que forman su grupo. Es capaz de distinguir y descubrir en ellos, talentos que a veces ni siquiera sus propios padres lo han hecho. Y no solo los descubre, sino los pone de manifiesto sacándolos a la luz y hace que los desarrolle al máximo.

De acuerdo con Hernández[1], cuando dice que el maestro descubre a los “libres” del grupo, los hace sus aliados para lograr metas conjuntas. El maestro descubre cualidades en cada niño, en cada joven, y las hace patentes para que ellos se valoricen y se respeten”.

Para logra estos objetivos, el docente no puede dejar a un lado dos factores importantes en el entorno educativo:
1) La competencia desleal de diversos estímulos que impactan en todo momento a los alumnos (tales como: estereotipos, medios de comunicación y tecnología cada vez mas a la mano de cualquiera) que hacen que el solo discurso de la persona frente al grupo quede totalmente obsoleta y sea insignificante a los medios usados por el alumno, logrando éstos la fácil captación, que se trasforma en distractores en clase.
2) La necedad del docente de no actualizarse ni hacer uso de nuevas tecnologías, con las que sí se podría competir por la atención del grupo.

Ahora bien, hablaré de mis experiencias en cuanto al uso de la tecnología como docente. Aún recuerdo hace como diez años, ese temblor y nerviosismo inexplicable pero a su vez maravilloso de esa mi primera experiencia frente a un grupo como el maestro titular. Cabe mencionar que a eso antecedió una noche expectante, llena de insomnio; pero que tenía la confianza de haber preparando una clase diga de ser escuchada por cualquier persona habida de conocimiento.

Llego ese día tan deseado y sin más, tome mi todas mis tizas multicolores y a llenar el pizarrón de información sumamente útil; afortunadamente tenía otro pizarrón al extremo del salón, donde pude pegar ese brillante material plasmado en pliegos y pliegos de papel bond… el resultado fue notable, conseguí captar su atención durante 15 minutos (tiempo que me tarde en hacer todo el protocolo anterior), una vez dispuesto todo el material y mi brillante cátedra, si mantuve su atención 5 minutos más sería exagerar. Todo lo anterior me resultó frustrante cuando dejaban de escucharme y se enfrascaban en artefactos tecnológicos como celulares, videojuegos, etc. ¿Qué daban ellos que mi discurso de alta escuela no les ofreciera?

La explicación es muy fácil y obvia. Me di a la tarea de hacerle frente a esos medios con algo similar, eche mano de cuanta tecnología estuviese a mi alcance: un proyector de acetatos y una grabadora. La competencia seguía siendo desigual, pero un mucho se logró. Algunos ya me empezaban a escuchar.

Debo reconocer que hoy en día, la competencia se ha igualado. El hacer uso de ciertos medios, tales como computadoras y todas las maravillas que conlleva, ya que la información está mas a la mano. La presentación es más ágil y divertida; y no hay que olvidar que las ilustraciones antes solamente narradas, hoy ya pueden ser vistas (como el hermafrodismo, consecuencias de las adicciones, de un aborto, etc.) y por supuesto que eso impacta mucho más que la sola palabra.

Hay que tomar en cuenta que no solo la tecnología es la única vía para impactar a los alumnos; también está la empatía, el cariño por la profesión, el tiempo de calidad brindado a cada uno de ellos y al grupo en general, entre muchos más factores; por lo tanto no hay que olvidar que lo mas importante de un grupo son las personas sean docentes o dicentes; y a su vez no hay que olvidar que cualquier apoyo extra nunca estará de sobra.

“El que ha empezado tiene la mitad de la tarea” -Horacio-
[1] Hernández, H. (2005) “El arte de ser maestro”. Edamex: Méx.

domingo, 4 de mayo de 2008

La lengua de la dignidad


Por Alberto E. Gómez I.

“Durante una guerra civil, un bando prendió fuego a un monasterio zen, sin dejar salir a ninguno de los monjes que allí estaban. El sabio director reunió a todos los discípulos y le dijo: -cuando no existen los sentimientos y los sentidos, las brisas son sólo llamas”
anónimo

La lengua de las mariposas se desarrolla en la España previa a la guerra civil; narra la relación no solamente entre un viejo maestro con ideas republicanas y un alumno joven- aprendiz con disposición al aprendizaje y un elocuente respeto a dicha autoridad; sino también la relación del docente con todo su entorno incluyendo Estado, comunidad, creencias, acaudalados, religiosos, pobreza, su pasado, etc.
“El maestro, con sus buenas artes, se esfuerza por entrar en un mundo en el que aporta su experiencia como maestro y sus ideas como republicano. Su trabajo se ve en la última secuencia, en esa cara de frustración del maestro al ver a su alumno que le lanza piedras cuando va, camino del fusilamiento, detenido por los falangistas. Maestros que viven en su entorno, conectados a él, a sus problemas y dificultades, que los hay y los ha habido siempre”. (1)

Todo aquel que ha estado frente a un grupo, tarde o temprano se enfrenta a tal cuestionamiento: cuál es el papel del profesor. Esta interrogante, irremediablemente nos lleva a un abismo profundo (y a su vez concienzudo) de la importancia del docente; no solamente frente al dicente, sino a la sociedad y a todo su aparato ideológico.

Ya lo menciona Sócrates “También el filósofo (podríamos cambiar el termino a profesor), como la obstetra, es estéril (de sabiduría); no posee ninguna verdad”… “el trabajo del filósofo consiste en ayudar al interlocutor a generar la verdad, a descubrirse en sí mismo” (2); hoy incluso existe el proceso denominado como mediación (propuesto por Reuven Feuerstein), el cual incluye aspectos preponderantes en el papel del docente:
1) Trascendencia: no solo quedarse en el nivel de las metas trazadas en la interacción alumno-docente; sino superar éstas.
2) Intencionalidad (y reciprocidad): esto se refiere a la intención de mediar al mediado; y, cambiar el propósito implícito en explícito, voluntario y conciente.
3) Significado: el significado no debe ser impuesto; lo que se debe hacer es ayudar, asistir a que la propia persona se manifieste, que la propia persona vislumbre y alcance significados propios.

Ahora bien, es imposible separar el vínculo que existe entre la sociedad y la escuela; de acuerdo con Castorina (3), “el hombre es miembro de una especie para cuyo desarrollo el aprendizaje desempeña un papel central, especialmente en lo que se respecta a esas funciones superiores, típicamente humanas”; por lo tanto reitero la imposibilidad de separar éstos entes, incluso cabe la reflexión de hasta dónde se reinventan y se sirven la una de la otra, hasta que punto podrían vivir la una sin la otra. Claramente se presenta en la película la dependencia a la reeducación que los padres no alcanzan para con sus hijos, capaces de ofrendar tributos (o dadivas) con tal de cubrir lo que no se ha podido en casa; y, por otra parte el sugerente y magnífico aparato de represión que siempre juega a favor de los poderosos, a favor de los acaudalados, a favor del poder en turno. Nos hemos cansado de seguir las pistas a percepciones tales como “Historia de la conquista de la Nueva España”, “La visión de los vencidos”, etc.; visiones, versiones y mamotretos bien dirigidos y seleccionados por los vencedores… los hacedores de la “verdad” y la buena fe… algún día lo hará de manera abierta y libre el otro bando; sí ese bando de los derrotados, de los caídos, de los vulnerables… sí ese mismo, el de los vencidos.

Aunado a todo lo anterior, es preciso señalar la influencia de la religión en el pensamiento social; la religión en su devenir histórico, se ha conformado y desarrollado jerárquicamente en un gran aparato organizativo impermeable y sí muy poderoso e influyente en el pensamiento humano, teniendo intermediarios altamente eficaces para tal cometido.

La iglesia católica es, sin duda, el mejor ejemplo de una superestructura que ha alcanzado los más latos niveles de desarrollo. Sus jerarquías están establecidas y bien definidas; comprenden desde el sacerdote más humilde hasta las luminarias ostentosas que transitan divinamente en el Vaticano, cuyos recursos económicos, políticos, administrativos e ideológicos le han permitido constituirse desde tiempos arcaicos en factor fundamental de la vida interna en múltiples países y aún en las relaciones políticas mundiales; en la época medieval la iglesia romana fue incluso la institución más importante de la sociedad europea, los reyes mismos debían ser coronados en ceremonias religiosas, e incluso para que se les pudiese considerar como familias verdaderamente poderosas tendrían que contar con algún miembro incrustado en la jerarquía eclesiástica. Muchos de los aspectos históricos se decidieron en las salas, habitaciones e iglesias de tan dignos y distinguidos funcionarios.

¿Qué tan lejos (o cerca) estamos de aquellos tiempos? ¿Hasta dónde debemos traicionar nuestra filosofía de vida y nuestra verdad? ¿hasta dónde el sastre es considerado un hipócrita?, o ¿un miedoso? o mejor aún ¿un esquirol con la frente baja pero con la vida salvada?¿se podrá alcanzar el cielo con ideas republicanas?... mi capacidad no da para tanto, solo para convencerme de la patética situación de pensar diferente a otros y que esos otros sean mayor de los de tu bando; y que ese simple hecho sea causa de aniquilamiento y exterminio; es cuando da vergüenza pertenecer a esta raza, raza que tiene todo menos ser una raza humana. No hay que ir tan lejos, recordar que en algún lugar antes llamado Birmania, hoy salen a manifestarse pacíficamente un grupo budista que lo único que pretenden es vivir, vivir en paz; y que encuentran, más que el mísero fusil que entibia de a tanto la carne y un poco después se acabo en esa maldita frialdad llamada muerte; insisto ¿vale la pena?

Es cuando reconozco el papel importantísimo del maestro, ese mismo que nunca se pregunta ni se detiene a pensar sobre cuáles serán (ideológicamente) los productos que obtiene, los productos alcanzados o por alcanzar; cuestionamiento que como veleta se contesta según las circunstancias, según el patrón, o según sea la nueva forma y/o sistema (reforma) imperante que durará hasta el nuevo sexenio, hasta que al próximo dirigente de educación, se la habrán nuevas expectativas y deje su puesto.

Estoy muy seguro que aún queda ese docente capaz de dar lo mejor de sí, capaz de educar sin esperar nada a cambio, capaz de dejarse apedrear sabiendo que su labor no ha sido en vano y que en cualquier momento emergerán las semillas de las buenas conciencias dispuestas a crear una sociedad mejor, un mundo mejor. Donde seamos orgullosamente partes de una raza humana.

Volviendo al anterior cuestionamiento acerca de los productos ideológicos que alcanza el docente, dice Schmelkes (4) “que si la escuela no forma valoralmente, deja de cumplir la importante función socializadora. Se parte del supuesto de que esta función es importante”. Por lo tanto considero que dicha función es la de formación de personas aptas de ejercer juicios críticos, de fomentar la iniciativa, de formular propuestas basadas en ciertos niveles de complejidad creciente y de compromiso con lo que creen o pueden llegar a creer y crear. Esto si tomamos en cuenta que la escuela interactúa en paralelo con otros agentes socializadores, que por lo general son más impactantes y poderosos que la propia escuela; entre los que podemos visualizar los medios de comunicación, el grupo de coetáneos, la comunidad envolvente, etc.; Ante esta bifurcación de fuentes amorfas de socialización, sobre todo ante la falta de capacidad de incorporar a su interior, como objeto de análisis, reflexión, crítica y decisión, estas otras formas de socialización.

Y continuando con la idea de Schmelkes donde afirma que “se considera que si la escuela no forma valoralmente, o lo hace en forma oculta, no será capaz de desarrollar al ser humano en forma integral”. Considero que cada vez es más necesario atender los aspectos que constituyen, analíticamente al ser humano: el especto cognitivo, el aspecto psicomotor, pero sobretodo el aspecto afectivo

Retomando la película, sería muy presuntuoso pensar que se puede dar cierta movilidad social causada por los hechos o por los pensamientos generados por el profesor; es fácil responder a esta pregunta; la historia nos ha hecho participes y nos ha demostrado que una buena intención, que los buenos sentimientos, que el aspirar a un sistema utópico no es más que un mero sueño; cuando educar significa “conducir o guiar, evidentemente se requiere un paradigma acerca de la conducta humana buena para que se trate de una educación correcta. En general los padres guían a sus hijos de acuerdo con los modelos éticos que explícitamente o implícitamente han adoptado para sí mismos. De esta manera les enseñan a no mentir, no robar, respetar al prójimo, etc. Ética y educación van de la mano” (5); así como también van de la mano la educación y la moral; que a su vez sabemos que la moral la determina la propia sociedad, por lo tanto cabe señalar que el docente a parte de ser un servidor de dicha moral, se reconoce como un ser solo, un ser a la deriva, un ser atrapado entre la espada (gobierno, sistema, comunidad, trabajo, alumno, conciencia moral, etc.) y la pared (su ética, su valor personal, su amor hacia la vida, etc.)
Quiero explicar brevemente este sentir. El docente no puede quedar mal con su institución, de hacerlo corre el peligro de ser botado de su laburo; no puede quedar mal con la sociedad, ya que ésta se convencería del trabajo estéril de la escuela, encabezada por le maestro; no puede quedar mal con el padre de familia quien se sujeta (y da por un hecho) que el profesor hará las veces de padre, que lo pulirá en el más alto nivel de educación social y cognitiva; que conseguirá hacer del dicente lo que el no ha conseguido como padre; tampoco puede quedar mal con su alumno, de hacerlo rompería con los pocos resquicios de credibilidad que quedan de él; y por último no puede quedar mal consigo mismo, de hacerlo no quedaría ningún sentido de existencia del personaje frente a un grupo; tratando e intentando despertar la conciencia humana.

Así que para terminar, no me cabe más que decir que no solo encontramos en la película contradicciones sociales; lo que es peor aún las encontramos en nuestra vida cotidiana.

No puede ser posible que sigamos midiendo la capacidad humana, cognitiva e intelectual basándonos en una escala del 0 al 10; no puedo fomentar el elaborar juicios críticos-éticos-morales, si el alumno que lo ha conseguido queda reprobador por no conseguir en dicha escala la mínima aprobatoria; y por el otro lado aquel que sigue siendo un auténtico imbécil, tramposo, incapaz de ceder un lugar al selecto; incapaz de darse vuelta por el adoquín en lugar de pisar el césped, incapaz de darse cuenta de que atentar con el medio ambiente es atentar consigo mismo; y lo que es peor aún, incapaz de no fomentar guerras en nombre de la paz; pero eso sí con un 10 a cuestas digno de ser apreciado y reconocido primero en familia, después por la sociedad completa.

Tenemos que contrarrestar estas actitudes y estilos de vida; debemos regresar el papel tan importante que en tiempos pasados se le daba al maestro; qué hubiese sido de Sócrates obligado a calificar a sus alumnos en un examen por objetivos; habría tenido tan ilustres discípulos. Es hora de recobrar la liberación efectiva propuesta por Erich Fromm (6) (en toda su obra); pero en especial quiero retomar su idea del TENER y el SER, donde afirma que el verdadero camino a la esperanza es no dar por hecho que la función “normal” del ser humano es tener, donde “para vivir, debemos tener cosas. Además, debemos tenerlas para gozarlas. En una cultura cuya meta suprema es tener (y cada vez más), y en la que se puede decir de alguien que “vale un millón de dólares”… Al contrario, parece que la misma esencia de ser consiste en tener; y si el individuo no tiene nada, no es nadie”; en cambio él considera propone en su visión del ser aquello basado en la “experiencia, y la experiencia humana es, en principio, indescriptible”, reconociendo que el ser humano es un ser vivo, no una imagen muerta, y que no puede describirse como cosa.

Y continúa diciéndonos el maestro Fromm, “el modo de ser tiene como requisitos previos la independencia, la libertad y la presencia de la razón crítica. Su característica fundamental es estar activo, y no en el sentido de una actividad exterior, de estar ocupado, sino de una actividad interior, el uso productivo de nuestras facultades, el talento, y la riqueza de los dones que tienen (en diversos grados) todos los seres humanos”.

Por lo tanto, ante diversos obstáculos a los que se enfrenta el docente, propongo una teoría crítica distinta a la normatividad actual. Una ética distinta que nos guíe a una labor útil y sobretodo conciente, que permita establecer diferencias entre el profesional que actúa éticamente de acuerdo con ciertas convenciones socialmente aceptadas, y el que trasciende el sistema comúnmente admitido, pudiendo por que no, pasar por alguien que violente las normas ético-morales vigentes. Una ética profesional proyectada a futuro debe incluir, según Angulo (7), en sus consideraciones lo siguiente:
a) Los parámetros de la moral convencional vigente, tanto en el nivel macro como en el micro.
b) Una ética crítica, gracias a la cual se pueda romper con los estrechos límites de la ideología dominante, que incluya las obligaciones positivas.

Añadiendo a ésta propuesta, solo me queda resaltar lo siguiente:
1) La labor del docente debe permitir un diálogo abierto y permanente donde no excluya ningún agente relacionado con la educación; sea institución, padres, sociedad, etc.
2) No olvidar que es un ejemplo a seguir; por lo tanto reconocer que a mayor o menor escala su desempeño influye o influirá primero personalmente y después socialmente
3) Que su labor nunca será infructuosa; más allá de lo poco reconocida y valorada hoy en día por la sociedad en general
4) Que solo el amor a uno mismo, a su vocación, podrán revalorar la magnánima función del maestro
5) Y nunca, pero nunca, dejar de creer, dejar de crear y dejar de fomentar; que somos la llave dúctil entre la persona y los valores; sin perder de vista el peligro al que estamos expuestos, teniendo en cuenta que aquello que lleva tiempo y esfuerzo en trasmitir se puede trastocar en cuestión de segundos; que ya no que da en nosotros, y por lo tanto no olvidar que nuestra herramienta principal es esa lengua, lengua que como las mariposas se desenrolla para poder ayudar a construir vidas; lengua que puede llegar al fondo de las cosas, lengua que ni por la fuerza, ni por la razón podrá ser callada… lengua trastocada que le pueden robar todo, y quitar todo menos su dignidad.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
www. la lengua de las mariposas. esp
Gisper, C. (director de la obra) “Atlas universal de la filosofía”. Océano: Esp.
Castorina, J. y otros (1996) “Piaget-Vigotsky: contribuciones para replantear el debate”. Paidós: Méx.
Schmelkes, S. (1997) “La escuela y la formación valoral autónoma”. UNESCO: Méx.
Gutiérrez, R. (2002) “Introducción a la ética”. Esfinge: Méx.
Fromm, E. (1976) “ Tener o ser?”. F. C. E.: Méx.
Angulo, Y. y Lugo, M. (2004) “Ética”. Santillana: Méx.
Ojeda, M., y otros (2007) “Ética”. Pearson: Méx.

¿Ética en la educación?


Por Alberto E. Gómez I.

“A menudo los hijos se nos parecen, y así nos dan la primera satisfacción; ésos que se menean con nuestros gestos, echando mano a cuanto hay a su alrededor. Esos locos bajitos que se incorporan con los ojos abiertos de par en par, sin respeto al horario ni a las costumbres y a los que, por su bien, (dicen) que hay que domesticar. [1]Niño, deja ya de joder con la pelota. Niño, que eso no se dice, que eso no se hace, que eso no se toca. Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma, con nuestros rencores y nuestro porvenir. Por eso nos parece que son de goma y que les bastan nuestros cuentos para dormir. Nos empeñamos en dirigir sus vidas sin saber el oficio y sin vocación. Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones con la leche templada y en cada canción”
- Joan Manuel Serrat –


Dos entes inseparables son la educación y la ética, entes o más bien dicho actitudes cotidianas que han impactado y lo seguirán haciendo por diversas causas y/o circunstancias. Aquí tratare de clarificar de manera breve la relación entre éstos

Pero antes aclararemos qué es la ética, y qué es la educación. El primer concepto es definido como parte de la filosofía que intenta fundamentar la moralidad de los actos humanos; normas morales que regulan las conductas humanas1; y de acuerdo con Sagols[2] quien afirma que la ética es un saber teórico y práctico: reflexión sistemática sobre el ser del hombre para actuar conforme al bien, a la vida buena. ¿Y quién determina qué es actuar bien? Pregunta no difícil de contestar, pero ya retomaré el tema.

En cuanto por educación, se entiende como la acción y efecto de formar, instruir; conocimiento de las costumbres y buenos modales de la sociedad1. Surge nuevamente la cuestión ¿quién determina cuáles son las buenas costumbres y las normas morales, legales, etc., aceptadas socialmente?

Para poder contestar dichas cuestiones, y de acuerdo con Zea[3], quien considera a Sócrates como el creador de la ética, por ser “el primer filósofo que estudia la conducta moral”…“cambia el conocimiento cosmológico por un conocimiento moral, un conocimiento práctico que lleva al hombre a actuar rectamente”; cabría retomar éste saber socrático, el cual consistía en el conocimiento de cada persona acerca de sí mismo, para saber lo que se es, para serlo. Sócrates descubre que su misión en la vida es la de ser educador, un maestro de almas. Su filosofía es más práctica que teórica, busca el conocimiento de la virtud para que sirva como forma de existencia.

¿Todo aquel que está a cargo de educar (sea educación formal e informal) cumple y se apega a éste criterio socrático? Él se preguntaba irónicamente acerca de la vida, el amor, la muerte el arte, etc., su ironía consistía en afirmar “sólo sé que no sé nada”: significa dudar de todo lo que creemos saber, para después llegar a saber. Para Sócrates la duda se convierte en método en la constante búsqueda de la verdad. Y cuestiono nuevamente ¿cuántos educadores fomentan esta actitud creadora? y, lastimeramente ¿cuántos repiten esquemas y/o programas decrépitos y arcaicos?

La educación esta en manos de diferentes agentes, se vive día con día, se renueva según ciertas conveniencias. Para simplificar podemos agrupar estos agentes en tres campos claramente distinguidos, responsables de la educación e íntimamente relacionados: padre-hijo, educador-educando; Estado-pueblo.

En todas ellas es necesario romper con el modelo totalizante del sistema para crear nuevas relaciones de alteridad; por ejemplo, el niño cuando nace carece de cultura; más aún, es incapaz de valerse por sí mismo, de pensar o expresarse debidamente. Su vida, sobre todo en la infancia, se resuelve en un lento proceso de aprendizaje sociocultural. Denominamos pedagógicamente al ámbito de la vida humana donde priva la actividad de aprendizaje o adquisición de conocimiento, costumbres y valores a partir de instituciones y personas que ya los poseen.

Analicemos el primer grupo: padres-hijo. Los padres ven en el hijo una prolongación de su propio ser y tienden espontáneamente a que sea lo mismo que ellos. Le imponen sus hábitos, su forma de pensar, sus gustos, sus proyectos, sus amistades. Los Padres no quieren que el hijo (y sobretodo la hija) se aparten de ellos; porque es su hijo, les pertenece. El hijo se convierte así en un producto de los padres, carente de singularidad cultural y vocacional. La educación que se les ofrece a los hijos, es en general coercitiva, caen en paradigmas totalmente tramposos y chantajistas, quieren que los hijos hagan y/o sea lo que ellos no fueron, lo que ellos no pudieron, lo que ellos dejaron inconcluso (como terminar la carrera, ser buenos hijos, ser felices, etc.); pero por otra parte, quieren que no sean lo que ellos en su juventud sí fueron (inquisidores –en el mejor de los casos-, trasnochadores, infieles, irresponsables, etc.). Así que - en palabras de Fromm4[4]- “el método más efectivo para debilitar la voluntad de los hijos es provocar su sentimiento de culpabilidad”. Por lo tanto, mientras no haya una educación cimentada en la comunicación abierta, honesta, sin doble moral, fomentando el respeto, la tolerancia pero sobretodo el amor, difícilmente este grupo podrá formar seres educados dispuestos a integrar una sociedad sana.

El hijo-alumno es educado y tratado como un objeto, un ente en el que el educador debe depositar durante varios años un cúmulo de conocimientos, que estarán dispuestos (sea por los padres o por el propio alumno) como ese preciado tesoro predestinado a ser descubierto en cualquier momento.

Así, podemos observar en el segundo grupo, educador-educando; como la escuela juega un rol vital en la prosecución de objetivos, objetivos nebulosos, pero bien establecidos sistemáticamente; dice Hersh[5] “las escuelas son instituciones cargadas de valores por su misma función; deben transmitir el conocimiento, las habilidades y los valores necesarios para sobrevivir en una sociedad siempre cambiante”…“ Los profesores son importantísimos en la transmisión de valores”, como seres humanos, el profesor no puede ser neutral a estas circunstancias, por sus opciones pedagógicas y conductuales (incluso económicas) es un modelo a seguir, es un educador moral, sea cual sea la materia que imparta. Así, dejo esta pregunta en el aire ¿deben las escuelas dedicarse a los valores y la educación ética?, parece que no hay otra alternativa que responder que son necesariamente instituciones con una tarea moral importante.

Demostrar que están implicadas en este tipo de educación no resuelve el problema. El alumno no tiene exterioridad frente al sistema educativo, como no la tenía el hijo frente a los padres. La escuela cuenta e identifica numéricamente a los alumnos, los someten a un proceso indiscriminado de aprendizaje y les entregan al final un título que certifica su adaptación al saber del sistema mediante los conocimientos. La palabra del alumno en cuanto a otro no cuenta; más aún, perturba el orden de la mismidad repetidora, y por tanto hay que callarla.

¿Qué deben hacer los profesores como educadores morales? La inculcación de valores ha sido una respuesta a esta pregunta. Los que adoptan esta modalidad dan a los alumnos los valores y las respuestas morales acertados diciéndoles lo que se debe creer. Éste método a menudo considerado como predicación (moralización), ha sido criticado como una forma de adoctrinamiento y como contrario al tipo de educación necesaria para una ciudadanía altamente capaz de ejecutar y seguirse por cuestiones más bien prácticas y técnicas, donde los valores no tienen cabida.

De lo anterior, y de acuerdo con Fromm[6], en el sistema actual educativo los estudiantes “asisten a clases, escuchan las palabras del profesor y comprenden su estructura lógica y su significado. De la mejor manera posible, escriben en sus cuadernos de apuntes todas las palabras que escuchan; así más tarde podrán aprender de memoria sus notas y ser aprobados en el examen; pero el contenido no pasa a ser parte de su sistema individual de pensamiento, ni lo enriquece ni lo amplia. En vez de ello, los alumnos transforman las palabras que oyen en conjuntos fijos de pensamientos o teorías, y las almacenan”. Por lo tanto los estudiantes solo repiten los que sus profesores les dicen, y rara vez son cuestionados; profesores que asumen como verdades afirmaciones hechas por otros, creadas por otros y que a su vez ellos también repiten. El proceso de aprender, debe fomentar una educación distinta, la verdadera educación debe retomar la importancia del ser humano por sí mismo; que los alumnos dejen de ser – continúa Fromm- recipientes pasivos de las palabras y de las ideas que escuchan y oyen; y lo que es más importante, que sean estudiantes que capten y respondan de manera productiva; es decir alumnos capaces de emitir juicios basados en la razón, la reflexión y el libre criterio, afectado y propositito tanto con él, y de igual manera comprometido con su entorno; solo así podremos considerar a la escuela como una institución forjadora de una ética inmersa en valores.

Y por último, tenemos la relación Estado-pueblo. El pueblo en general, es un ser carente de cultura al que el Estado educa para asimilarlo al sistema. Se da en nuestro medio dos tipos de cultura: la cultura elitista y la cultura popular. La primera es reflejo y prolongación de la cultura europea. La segunda es propia del pueblo inculto, subcultura o cultura del silencio. Una pertenece al sector hegemónico de la sociedad, a los que pueden estudiar en el colegio y en la universidad. La otra es la de los que no saben, porque no pudieron ir al colegio, porque son analfabetas, porque desde la miseria en que viven no tienen acceso al ambiente cultural de la sociedad. El Estado procura darle cultura al pueblo para unificar la sociedad dentro de lo mismo. Lógicamente le proporciona la cultura elitista, que es la única cultura valida para el sistema.

Sabemos (afirma Fromm) que ninguna organización social, política, ni educativa puede hacer más que impulsar o impedir la realización de ciertos valores e ideales[7]; No necesitamos ideales nuevos, ni metas espirituales nuevas, ni paradigmas impactantes; los grandes maestros (educadores) de la humanidad han postulado una vida sana. En su conjunto, más allá de doctrinas, religiones, posturas, idiomas, tiempos, etc., estos grandes maestros han luchado por darle al ser humano las bases necesarias para enriquecer su espíritu; actualmente, todos nosotros somos herederos de sus grandes enseñanzas, no necesitamos conocimientos nuevos; pero sí necesitamos tomar en serio las cosas en que creemos, las cosas en las que predicamos, las cosas que enseñamos. Lo que necesitamos es darle sentido a nuestro papel docente y reconocer que somos maestros no solo de una clase, sino de la vida en sí.

Una verdadera educación ética se debe fundamentar en tener conciencia que se educa a seres humanos potencialmente capaces de encontrar y encontrarse como tales. El niño, el joven, el pueblo tienen su propia palabra que deben expresar. Es distinta de la palabra del padre, del educador y del Estado; pero es palabra. El sistema la niega diciendo que son balbuceos, caprichos, falta de cultura, rebeldía, desobediencia, inconformismo, inmadurez, etc. Quienes educan desde el sistema sienten que la palabra del otro como educando es un peligro y la silencian, la transforman o la reprimen. El educador vuelve al alumno un repetidor de su misma palabra. No le enseña a cuestionar, a comprender, a utilizar lo que aprende para crear. El padre vuelve al hijo a ser obediente y sumiso, dotado de buenos modales y elevadas aspiraciones. El Estado vuelve al pueblo un rebaño masificado, conformista; le proporciona diversión y juegos, lo tranquiliza con informaciones deformadas, introduce una tecnología educativa muy eficaz para la domesticación tecnológica, infravalora las materias que ayudan a pensar, desestimula las carreras humanísticas, incluso las elimina.

La ética (educación) humanista según Fromm[8], sostiene que “si el hombre está vivo, sabe lo que está permitido; y vivir realmente significa ser productivo; no emplear los propios poderes para ningún fin que trascienda al hombre, sino para uno mismo; dar un sentido a la propia existencia”; es decir que la propia persona puede realizarse y encontrase en su propia búsqueda.

El educador (profesor, padre, Estado) no sólo debe respetar la voz del otro (educando hijo-pueblo), sino que debe estimularla, enseñar a pronunciarla. Es necesario fomentar el sentido crítico, la creatividad, la responsabilidad en el educando. La tarea de generar y producir en los agentes ideales y las normas que guían y guiarán nuestra sociedad es y debe de ser, tarea de la educación; educación ética en todos los ámbitos, capaz de acabar con la dañina separación entre el conocimiento formal e informal, entre el conocimiento teórico y práctico, entre la enajenación del trabajo y el pensamiento. No olvidar que educación literalmente significa “e-ducere”, “sacar” lo que está dentro del hombre (ser humano).

Es necesario impulsar el desarrollo de una cultura legítima, propia, adecuada; es necesario crear una verdadera ÉTICA DE LA EDUCACIÓN.

“Un día Hui KO predicaba en una gran ciudad acerca del sentido del Zen.
Enterado de esto, Tao Huan, un maestro de meditación,
envió a uno de sus alumnos para que averiguara quién era Hui Ko,
porque sospechaba que su prédica era falsa.
El discípulo, tras escuchar las enseñanzas del patriarca,
no volvió junto a su antiguo maestro.
Tao Huan envió a otros monjes para que fueran a buscarlo,
pero todos ellos se quedaban con el nuevo patriarca.
Algún tiempo después, se encontró con el primero
que había enviado y le pregunto:
- ¿Cómo es que mandé a buscarte tantas veces?
¿Es que acaso no te había abierto yo los ojos?
- Mis ojos eran perfectos desde el comienzo;
fue culpa tuya el que empezara a bizquear- respondió el discípulo
-Texto zen-

[1] Diccionario de la Lengua Española (2004). Larousse: Méx.
[2] Sagols, L., y otros (2006) “Ética y Valores”. McGraw-Hill: Méx.
[3] Zea, L. (1960) “Introducción a la filosofía”.UNAM: Méx.
[4] Fromm, E. (1953) “Ética y psicoanálisis”. FCE: Méx.
[5] Hersh, R. y otros (1997) “El crecimiento moral”. Nancea: Madrid
[6] Fromm, E. (1976) “Tener o ser”. FCE: Méx.
[7] Fromm, E. (1955) “Psicoanálisis de la sociedad contemporánea”. FCE: Méx.
[8] Ibidem

Dialéctica de la libertad


Por Alberto E. Gómez I.

Capitán: “… Decime un poco, ¿vos sabés lo que te espera?
Pedro: Me lo imagino.
C: Tal vez sea bastante peor de lo peor que imaginás. Diariamente hacemos progresos.
P: Lo que me imagino siempre es peor.
C: Pero ¿qué sos? ¿Un suicida?
P: Nada de eso. Me gusta bastante vivir.
C: ¿Vivir reventado?
P: No, vivir simplemente.
C: Yo te ofrezco que vivas, simplemente.
P: No, simplemente no, Usted me ofrece que viva como un muerto. Y antes que eso prefiero morir como un vivo…”.
- Mario Benedetti-



La relación opresor-oprimido es una relación bipolar cerrada: el opresor oprime al oprimido y el oprimido es oprimido por el opresor. Para romper esta relación bipolar es necesario introducir un tercer elemento que no sea ni opresor ni oprimido, es decir que no esté configurado en su ser por la opresión sino por su opuesto, un ser en libertad.

Primero definiremos lo que es libertad de acuerdo con varios autores. Según el diccionario de la lengua española, se refiere a la facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra[1]; asimismo tiene las siguientes concepciones: estado o condición de quien no es esclavo, estado de quien no está preso; falta de sujeción o subordinación. Por otro lado, el término libertad también se puede aplicar en estos contextos[2]:
a) libertad condicional. Beneficio de abandonar la prisión y que puede concederse a los penados en el último periodo de su condena siempre y cuando sean sometidos a una posterior observación y evaluación de la buena conducta.
b) libertad de conciencia. Facultad de profesar cualquier religión sin ser acosado por la autoridad.
c) libertad de pensamiento. Derecho de manifestar, defender y difundir las opiniones personales
d) libertad de espíritu. Dominio o señorío del ánimo sobre las pasiones

De todo lo anterior, y volviendo a esa relación tan cotidiana de opresor y oprimido, surge un tercer elemento; voy a denominar a este tercer elemento como el ser conciente. El ser conciente, es en primer lugar porque tiene conciencia de otra forma de relación que puede cambiar la relación de opresión. Y, en segundo lugar, porque ha tomado conciencia de la situación de opresión como situación de alienación: tanto el oprimido como el opresor viven alienados en su ser.

El ser conciente es precisamente ese personaje de Orwell1[3]: Winston Smith, quien tras una insoportable y desgarrable incertidumbre afirma “si queda alguna esperanza está en la plebe”. Tal reflexión nace de una persona capaz de darse cuenta del engaño, sentido común que le hace llegar a la conclusión de que aquel que está arriba solo puede mirar hacia abajo, el de abajo solo puede mirar hacia arriba; pero el que está en medio (el plebe) tiene una visión total.

El ser conciente no es un ser humano caído de las estrellas, que aparece de improviso o por generación espontánea. El ser conciente es hijo de la opresión, ha sido antes opresor u oprimido; sin embargo, ha dejado de ser lo que era al cobrar conciencia de una nueva posibilidad de ser: un ser libre. Desde entonces ha roto con su identidad de opresor u oprimido y ha iniciado el despertar, la lucha por alcanzar su nuevo modo de ser. Si era opresor, habrá dejado de oprimir, y viceversa; sea este despertar exitoso o no, su rebelión lo hará libre (o en su defecto, estará en proceso directo de serlo).

Entre estos tres agentes oprimido-opresor-ser conciente se da una relación estrechamente ligada. Entre el oprimido y el ser conciente, otra entre el ser conciente y el opresor, y otra entre el oprimido y el opresor. Cada una de ellas tiene dos direcciones, ya que es una relación mutua. Analizaré brevemente estas relaciones.

En relación del oprimido en dirección al ser conciente, constituye el primer momento del proceso de libertad. Consiste en el clamor del oprimido que es escuchado por el ser conciente, unas veces está expresado en el grito de dolor o en la queja; otras veces es una palabra muda: el hambre del pobre, el sudor del trabajador o la sangre del fustigado. En todo caso se trata de la violencia que sufre nuestra sociedad en todos sus ámbitos sean económicos, políticos, judiciales, educativos, etc.

Dice Marcase “ la libertad vendría a ser el medio ambiente de un organismo ya no susceptible de adaptarse a las actuaciones competitivas requeridas para un bienestar subyugado, ya no susceptible de tolerar la agresividad, la brutalidad y la fealdad del modo de vida impuesto. La rebelión se habría enraizado entonces en la naturaleza misma, en la biología del individuo; y, sobre estos nuevos fundamentos, los rebeldes redefinirían los objetivos y la estrategia de la lucha política, que es la única en el curso de la cual pueden determinarse las metas concretas de la liberación”[4]

Injusta de que es objeto el pobre levanta un clamor, que escucha quien tiene conciencia de la dignidad humana, quien posee corazón de carne. La palabra del pobre llama, provoca la respuesta de quien la escucha, si éste no cierra su corazón ni se “desentiende” comprende la situación del pobre como otra situación que cuestiona y conmueve la estabilidad de la situación propia. El cuestionamiento que me hace “el otro” constituye el primer momento del proceso por liberarse. Si no hay cuestionamiento, no puede haber concientización, y se detiene todo proceso.

A este cuestionamiento de la palabra del oprimido sigue la respuesta del concientizado. Esta respuesta debe ser lúcida y eficaz. Comienza por ayudar al oprimido a tomar conciencia de la dignidad humana, que le permitirá comprender la negatividad de su situación. Esta concientización liberadora pretende que el oprimido articule su propia palabra, que pronuncie su situación y la exprese no como simple clamor biológico o resignación muda. Así asume su libertad como posibilidad y comienza a ser sujeto de su propia historia.

Ya lo cuestiona Fromm[5], ¿es libre el hombre para elegir el bien en cualquier momento dado, o no tiene tal libertad de elección porque es determinado por fuerzas interiores y exteriores a él?

Esta concientización inicial debe profundizarse en una educación liberadora. Hay que suscitar en el oprimido el cuestionamiento de la fijación que tiene en su conciencia de la relación opresor-oprimido. Necesita dejar de sentirse objeto de un sujeto. De lo contrario rechazará, sí, al opresor, pero se plegará y acomodará al ser del concientizado, haciendo de él el nuevo sustituto, esta vez bondadoso y paternalista, del viejo opresor. El hábito de la domesticación lo prolonga sometiéndose a los nuevos líderes o imponiéndose autoritariamente a quienes dependen de él; por eso el oprimido es, siempre que puede, opresor del opresor. Éste hábito, que surge por introyección de la imagen del opresor, sólo se puede destruir mediante un lento proceso de educación liberadora. Dicha educación constituye la respuesta eficaz del concientizado al oprimido.

Habiendo escuchado la palabra del oprimido, el concientizado pronuncia su palabra dirigida al opresor. Denuncia proféticamente en nombre de la humanidad del oprimido la voluntad del poder y lucro del opresor. Custiona la acción del opresor y los condicionamientos y mecanismos sociales de la opresión. De este modo, abre el camino para que el mismo opresor se libere. Porque el opresor también es oprimido y necesita liberarse. Lo oprimen las estructuras del sistema de opresión en que se mueve. Lo oprime la necesidad de poseer y dominar. Y lo oprime el miedo a perder su situación de privilegio, el miedo a la inseguridad de su vida frente a la posible libertad del oprimido, el miedo al futuro en la libertad. Por eso el opresor se aferra al pasado, a las tradiciones, al sistema, a sus propiedades, a los títulos, al orden. Todo ello es garantía de su precaria inseguridad basada en la dominación del otro, a quien teme como su posible opresor.

Si el opresor se deja cuestionar por la denuncia, inicia su concientización, pasa a engrosar las filas de los seres conciente y acelera así el proceso de la liberación. Esto es lo ideal y es el objetivo que debe pretender la denuncia y la resistencia. No se trata en el proceso de liberación, como he repetido varias veces, de acabar con las personas opresoras, sino de acabar con la opresión liberando a todas las personas. El antiguo opresor concientizado es un elemento de gran valor en la liberación. Conoce mejor que nadie los mecanismos de la opresión y cuenta con capacidad, poder y conexiones para convencer a otros de la necesidad de impulsar la liberación.

Por desgracia, lo normal es que el opresor reaccione negativamente, por las razones que antes indique. Vive satisfecho en la seguridad y el confort de su dominación. Entonces se vuelve violentamente contra el ser conciente, que representa la amenaza de su ser. Opta por la represión para acallar su palabra; pero, como no lo puede callar, tiene que eliminarlo ya sea físicamente, matándolo; ya sea psicológicamente, comprándolo a su servicio. Aumenta la violencia del opresor, so pretexto de hallarse en peligro los valores tradicionales, el orden y la paz social, la estabilidad nacional. En realidad lo que está en peligro es la seguridad del opresor y la misma relación de opresión, que se tambalean con el aumento de los seres concientes.

Desde que el ser conciente[6] ha entrado en el juego, la relación opresor- oprimido en ambas direcciones, se ha transformado. Ya no se trata de una relación natural y espontánea. Ya no es posible ser opresor con “buena conciencia”, ni oprimido “resignado”. Ambos pasan a tener “mala conciencia”, es decir conciencia de que su estado no es humano. El opresor se convierte entonces en represor, con el fin de impedir la liberación del oprimido y el aumento de la concientización. El oprimido se convierte en rebelde para liberarse del opresor.

Esta nueva situación ha sido producida por la aparición del ser conciente, pero no ha sido provocada por él. El ser conciente no pretende convertir al opresor en represor ni al oprimido en rebelde. El ser conciente quiere hacer desaparecer al oprimido y al opresor liberando a las personas de esta condición inhumana. Quiere que cada uno de ellos se realice como persona en el amor y la comprensión del otro, no en la pura reivindicación de sí mismo.

Es necesario para ello que tanto el opresor como el oprimido introyecten la imagen del concientizado libre, que no es ni opresor ni oprimido. Este proceso no puede darse sin una lucha. Esperar la conversión del opresor y el oprimido como un acuerdo de paz y amor es candidez ilusa, si no hipócrita. Pero la lucha por la liberación no puede ser violenta ni dirigida sin más hacia la consecución del poder; porque esas son las aspiraciones y las armas de la opresión. Para que el opresor se concientice y se libere de su propia opresión, la lucha del oprimido concientizado debe tener como orientación el realizarse como hombre libre, y no el destruir al otro que no le deja ser libre.

Un defecto notable y a su vez gravísimo que tenemos en nuestra sociedad es la falta de sentido del compromiso. Nos gusta no tomar muy en serio las cosas, no afrontar las situaciones difíciles, dejar muchas puertas abiertas al tomar una decisión, no conferirle demasiado valor a la palabra dada, etc. Aunque ya he hablado del compromiso y hasta he sugerido compromisos concretos, es conveniente cerrar con una reflexión sobre el tema. No estamos conformes con nuestra situación de subdesarrollo, de dependencia, de opresión, de injusticia, y, sin embargo, poco o nada hacemos por cambiarla. Estamos acostumbrados desde tiempos remotos a que sean otros, extranjeros o nacionales, quienes tomen las decisiones que no corresponde a cada uno de nosotros tomar. De este modo nos hemos vuelto pasivos e indiferentes frente a la historia. Esperamos y ansiamos un futuro distinto, pero olvidamos que el futuro es una tarea, no un regalo[7].

Muchos elogios hay acerca de la paciencia del ser humano. Pero de la paciencia a la resignación y a la desidia no hay más que un paso; y luego surge el sentimiento de incapacidad como una racionalización de la pereza. Desde la colonia abrigamos en lo más profundo de nuestro ser el sentimiento de que no somos capaces. Hemos de convencernos cuanto antes de lo contrario. Nuestra sociedad será ella misma y tendrá algo que decir a las demás sociedades del mundo cuando nosotros descubramos e identifiquemos una identidad genuina, auténtica y original; esto será cuando logremos romper las cadenas de la dependencia, cundo nos asumamos concientemente como seres libres, cuando tomemos y nos comprometamos en dicha liberación.

Identificar dos niveles de liberación necesaria pero estrechamente ligadas: la libertad social y la libertad personal.

Por libertad social entenderemos al proceso de eliminación de todas las estructuras opresoras que existen en la sociedad: económicas, políticas, jurídicas, pero sobre todo educacionales. Nadie puede ser libre mientras carezca de recursos vitales, recursos para poder cubrir las necesidades mínimas para sobrevivir, tales como el alimento y educación, mientras tenga que aceptar un trabajo mal remunerado, mientras sea incapaz de influir en la vida política, mientras carezca de la fuerza necesaria para hacer respetar sus derechos, mientras deba resignarse a la información deformada de los medios de comunicación social, etc. Las formas de opresión a que vive sometido el pueblo son muchas, y peor aun, cada vez mas frecuentes y menos disimuladas.

Esta liberación se complementa con la liberación personal. La liberación personal constituye una de las dimensiones de la vida humana; sin embargo, nadie nace libre, sino que se hace libre. La vida personal es un combate permanente por la liberación de todo el ser con sus múltiples potencialidades, muchas de ellas jamás descubiertas por la propia persona. De nada sirve la libertad social si los individuos que pertenecen a ella carecen de sentido de libertad; volverán a caer en formas más sutiles de opresión. La libertad social cobra pleno sentido cuando las personas poseen el espíritu de la libertad; con este espíritu se puede romper cualquier tipo de cadena, librar cualquier obstáculo; sin él, hasta las mismas leyes de libertad se vuelven contra él, en forma de lastres cada vez más pesadas.

En este proceso de doble nivel, en el que debemos comprometernos para lograr la liberación de nuestro espíritu; pero ¿cómo comprometernos? Cuando los jóvenes discuten los problemas sociales, nos entusiasman y sugieren miles de soluciones teóricas, pero cuando se pasa a definir qué se puede hacer o cuál va a ser el compromiso tomado, comienza el temor y el desaliento. Se trata otra vez del sentimiento de incapacidad que nos inmoviliza, nos paraliza, pensamos que comprometernos significa la renuncia a toda nuestra vida anterior y el embarque en una aventura de lucha violenta con un futuro incierto. Esto es lo que nos dicen, por una parte los líderes de las revueltas callejeras y, por la otra, los revolucionarios teóricos, los intelectuales subversivos que retratan muy bien nuestros problemas ideológicos, éticos y morales, los publican , los desenmascaran; pero que desgraciadamente, al llegar la quincena, son los primeros que se fieman en la fila del gobierno a cobrar su cheque[8].

Parece como si el compromiso fuese una profesión definida, con título propio, que hace de quien lo posee un comprometido y de quien no lo posee un no comprometido. No, el compromiso es una actitud. Es la actitud de quien habiendo cobrado conciencia de una situación problemática, la toma en serio y procura darle una solución. Se entiende por compromiso la asunción responsable del mundo en que vivimos, tal como es, y la entrega exigente del propio ser a su perfeccionamiento. El compromiso no es, por tanto, una faceta o una parte de la actividad humana, tal como explicaba al hablar de la estructura de la actividad moral. No es que uno estudie, trabaje, se enamore y, además, esté socialmente comprometido. El ser humano es o no comprometido en todo lo que hace; hace todo con responsabilidad o sin responsabilidad.

De ahí que las formas de actuar comprometidamente al servicio de la liberación sean tantas cuantas personas se concientizan responsablemente de esa necesidad[9]. Hay quienes buscan la libertad desde la guerrilla, otro desde el escritorio, otros desde el consultorio, otros pegando carteles, otros luchando con sus compañeros de trabajo, otros conviviendo con los campesinos, etc. Lo importante no consiste en saber quién tiene razón en su forma de liberarse, de comprometerse; lo importante es que cada quien también defina su forma de compromiso, y que sea auténtica, genuina; porque si caemos en la imitación por falta de originalidad y para que no nos señalen con el dedo, tendremos que seguir viviendo en la opresión. Deberemos comenzar por asumir una actitud de hombre libre en todo. Y, desde esa actitud me expreso personal y eficazmente en la lucha por la libertad. De este modo estaremos contribuyendo a fortalecer el movimiento libertador social, desde lo personal, y con autenticidad, originalidad, con congruencia, pero sobretodo con sentido común, con sentido humano que la propia sociedad requiere y necesita.

Formas hay muchas; podemos iniciar procurando que nuestra actitud mental sea siempre hermenéutica: que busque el sentido profundo de la vida social y desmitifique las formas engañosas y tramposas con que uno es embaucado. La denuncia de todo gesto, acción o mecanismo opresor es fundamental. Lo mismo la colaboración con todo grupo o institución que promueva alguna forma de liberación. Como seres concientes, podemos y debemos colaborar en la concientización de los demás. A la hora de elegir una profesión un oficio una forma de vivir libre; y a la hora de orientar nuestro trabajo habitual, debemos tener presente la situación de los otros. Hemos de ser todos, tanto individualmente como engrudos, creativos a la hora de decidir el compromiso en la acción liberadora, y serios en su cumplimiento.

Grandes pensadores han plasmado su sentir en torno a la libertad. Veamos algunas expresiones:
“La libertad consiste en poder hacer todo lo que no daña a otro” Artola
“La libertad no es más que una oportunidad de ser mejores” Camus
“La libertad existe tan solo en la tierra de los sueños” Friederich
“La libertad sin educación es siempre un peligro; la educación sin libertad
resulta vana” Kennedy
“La libertad es el derecho de hacer lo que no perjudique a los demás” Plutarco
“La libertad no es un don gratuito y objeto de juego y lujo; se obtiene con gran
madurez de juicio y se consolida con una gran severidad de costumbres” Castelar
“Si la libertad significa algo, será sobre todo el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oír” Orwell

REFERENCIAS:
1 “Diccionario de la lengua española” (2006) Real academia española. Vigésima segunda edición
2 Nuño, F. (2004) “Filosofía, ética, moral y valores”. Thomson: Méx.
3 Orwell, G. (1971) “1984”. Salvat: Méx.
4 Marcase, H. (1969) “Un ensayo sobre la liberación”. Mortiz: Méx.
5 Fromm, E. (1964) “El corazón del hombre”. FCE: Méx.
6 Fromm, E. (1985) “El iedo a la libertad”. Planeta. Barcelona
7 Fromm, E. (1947) “Ética y psicoanálisis” FCE: Méx.
8 Fromm, E. (1955) “psicoanálisis de la sociedad contemporánea”. FCE: Méx.
9 Fromm, E. (1968) “La revolución de la esperanza”. FCE: Méx.
[1] Diccionario de la lengua española
[2] Nuño, F
[3] Orwell, G
[4] Marcase, H.
[5] Fromm, E.
[6] Fromm, E.
[7] Fromm, E.
[8] Fromm, E.

[9] Fromm, E.